viernes, 18 de julio de 2014

Cuestión de Equilibrio








Soy la única persona que conozco que engordó cuando conoció la INDIA, normalmente a los estómagos no acostumbrados suele costarle el hecho de comer allí, bien sea por lo diferente a la dieta occidental o porque muchas veces las bacterias deciden que van a vivir felizmente en tus intestinos y tu cuerpo va a hacer todo lo posible por deshacerse de ellas haciéndote pasar en el baño buena parte de tu viaje. Así que básicamente mi estrategia de ataque fue: "Si voy a enfermarme deseo haber probado TODA la comida antes" resultó que nunca me enfermé seriamente y si, me había comido todo y más. Es que para mi desde siempre la comida ha sido placer, amor y la mejor forma de conectarme con una cultura o con alguien, hay tanto involucrado en el hecho de que otro ser humano prepare alimentos para ti y te los ofrezca que creo que hay que agradecerlo siempre o al menos observarlo y estar consciente de ello. Esa siempre fue mi relación con la comida, aunque desde los 14 años el tema de mi peso siempre estuvo presente nunca me había afectado tanto como hasta ahora.

Ese mismo año, mi vida cambió radicalmente, me mudé a España y para hacer la historia corta era joven, sin ataduras, tenía amor, amigos, familia y dinero suficiente, estaba aprendiendo cosas que expandieron mi universo, viajé, disfruté, reí, lloré, hice y deshice como me provocó, era libre; por mi trabajo tenía acceso gratuito a un mundo cultural y musical increíble. Pero todo era temporal y lo tenía clarísimo, esa vida era una pequeña burbuja, las posibilidades de conseguir un trabajo que pagara bien en ESA Madrid y con mi perfil fue imposible… Entre las comilonas sociales, las cañitas y las tapas llenas de colesterol pero deliciosas, más la ansiedad de no poder controlar la situación y de no conseguir lo que deseaba (el matrimonio por conveniencia se convirtió en una opción MUY real en ese momento) comencé un circulo vicioso de amor odio por la comida… De repente fui perdiendo el 
control y la comida se tornó en mi contra, comencé a sentirme culpable por comer y eso me volvía más ansiosa y comía más y me sentía más culpable y así. Odiaba el hecho de que vivir a dieta me parece estúpido y que la vida tiene que ser más que restringirse las cosas placenteras, comencé a sentirme la niña fea del baile y casi a llorar porque la ropa dejó de servirme, me sentía mal también por superficial y porque me importaba tanto lo físico pero a la vez me reprochaba mi falta de autocontrol y dejé de reconocer mi cuerpo, se que suena super dramático porque no fueron 150kg los que aumenté pero aún así, me cansaba subiendo unas escaleras y no estaba a gusto con lo que veía en el espejo… había aumentado más de 13kgr (mido 1.50) y mi hígado se volvió graso y mi colesterol aumentó a niveles no normales.

En ese momento decidí comenzar un proceso más EMOCIONAL que físico para llegar a mi peso saludable de nuevo y que me permitiera llevar una vida activa y donde no necesitara una bombona de oxígeno para subir Sabas Nieves. Tuve que meditar muchísimo para observar mis emociones y no permitir que afectaran directamente mi modo de comer, comencé a correr y a buscar allí las endorfÍnas que solía Encontrar en todo el azúcar y la grasa que me gustaban y que llenaban el vacío temporalmente, comencé a concienciar que el hecho de CONTROLAR MI COMIDA NO iba a hacer que pudiera CONTROLAR LO EXTERNO, entendí que no era hacer DIETA sino ALIMENTAR mi cuerpo para poder ENTRENAR y no hacer ejercicio, tan simple como que sí bajaba de peso podía correr más tiempo y elevar más mis piernas, si consumía más proteínas en vez de grasa mis músculos se iban a fortalecer y podría llegar más lejos (volver a hacer cumbre en un Tepuy por ejemplo) si dejaba los lácteos iba a haber menos humedad en mi cuerpo y podría ser más FLEXIBLE, todo comenzó a tener un nuevo sentido, no fue fácil por el tema social, por la organización y la planificación que hay que tener, por el fastidio de ser la "rompe grupo" y dar explicaciones y que me dijeran pero "si no estas gorda" y me sabotearan el asunto, por soñar con un plato de pasta y despertarme a las 3am mal antojada, tuve el apoyo de mi familia, de un nutricionista, de un entrenador y del yoga, definitivamente tuve fuerza de voluntad pero nunca lo hice sola, fue un trabajo en EQUIPO, ya estoy cerca del peso que deseo y ahora me siento más feliz y más fuerte que antes y he crecido inmensamente en todo esto, soy como una versión 6.0 de mi misma. Con la zozobra que vivimos los venezolanos cada día, es difícil comer bien pero el proceso sigue y yo sigo OBSERVANDO me sigue encantando comer y probar todos los sabores, no me interesa en lo absoluto comer pollo a la plancha todo el día, amo el chocolate y los helados, no bebo alcohol y creo que la vida es muy corta y hay que disfrutar, pero todo con BALANCE, trato de hacer lo mejor que puedo con lo que tengo, improvisando con las herramientas que he adquirido para poder amarme, para poder amar y ser amada. Después de todo la vida es eso no?

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