viernes, 5 de septiembre de 2014

Superando el despecho: Adiós, adiós, adiós.


Hoy hice limpieza en mi closet, me atreví a deshacerme de cosas que aunque estaban en cajas que no miraba hace años, nunca me había atrevido a tirar. Me refiero a recuerdos, fotografías y papeles. Mientras miraba esos recuerdos me reencontré con la niña que era en esa época y con cada uno de mi exes (amig@s y novios que me costó dejar en su momento). No digo que ahora sea grande y sabia pero si tengo la certeza de que esa materia del apego afectivo ya la pasé. Que estoy lista para la siguiente lección de la vida.
    Si tuviera que pasar nuevamente por un despecho de esos que dejan un vaciito malévolo en el centro del pecho que juras que nunca más será llenado; que te hace entender cuanta canción triste se haya escrito y que cuando dicen que el corazón se parte no es una metáfora porque realmente sientes algo roto dentro de ti, si tuviera que pasar por un despecho/guayabo/desamor de nuevo, lo haría con la conciencia de que todo es un proceso de crecimiento y aplicaría lo siguiente:

  1.  Ya todo se ha dicho: Cuando uno termina siente que no se ha dicho todo y que hay que decir eso último que cambiará el curso de las cosas, que te hará sentir menos culpable o que hará que te perdonen.  Esto no es cierto. Ya todo se ha dicho. Ya pasó lo que tenía que pasar. Si realmente se llegó al punto de decidir terminar una relación es porque pasaron muchas cosas para llegar ahí. Nadie se levanta una mañana loca y decide acabar una relación porque sí. Hubo todo un proceso que los llevó hasta allí. Y la verdad es que poco importa lo que se diga en esa última etapa, porque cuando uno mira atrás pocas veces recuerda lo que se dijo, uno suele recordar cómo te hicieron sentir. Así que nada de enviar emails larguísimos o llamar a medianoche o entregar esa última carta o tomarse ese “último café”.
  2.  Rehab total: Cuando un adicto deja un hábito  debe hacerlo de raíz. Es mentira que un ludópata se va a curar si va “solo un ratico al casino” o si sigue frecuentando a esas amistades del casino que sólo lo invitan a fumar, a beber y le ablandan la voluntad para que juegue. La verdad es que al menos al principio se debe ser radical en la distancia física y mental de la persona que se quiere terminar de dejar. No existen los “poco a poco”. Se debe decir a los seres queridos que no te hablen de tu ex porque cualquier cosa que te digan en este punto por muy minúscula que pudiera parecer puede disparar un montón de cosas en tu mente y volverte loco con nuevos pensamientos y novelas mentales que uno suele inventarse. Así que no importa si la abuelita cumple años o su perrito se murió. Que no te digan nada. SU mundo YA NO ES TU mundo.  Y eso está bien. Es el orden natural de las cosas. Hay que evitar recaer o hacerse daño en esta primera etapa tan vulnerable.
  3. Basta de culpas: Una relación es de 2. Así que nadie obligó a nadie a hacer nada. Nos hicieron lo que permitimos que nos hicieran e hicimos lo que nos permitieron que hiciéramos. Así que a mirar atrás y a perdonar y a perdonarnos. Somos los únicos que podemos hacer eso. No perdonar a alguien es llevar una carga muy pesada mientras el otro continúa con su vida. No se vale el rol de víctima.
  4.  Nuevas memorias: La mente es tan sabia que tiene un mecanismo de defensa ante el dolor que consiste en “exponernos” a ese hecho doloroso una y otra y otra y otra vez en un loop infernal de recuerdos y asociaciones al ex que nos vuelve locos. Todo nos recuerda a esa persona. TODO. Esto se debe a que en algún momento, tanta exposición va a lograr que ya no nos duela, que nos acostumbremos. Es por ello que hay que crear nuevas memorias para ir borrando esas asociaciones. Ir con otras personas a esos lugares que se asocian con el susodicho o crear nuevos recuerdos como actividades nuevas, tomar una clase de algo, tirarse en paracaídas, cualquier cosa es válida. Quedarse en casa mirando fotos y llorando o tratando de cambiar lo que no se puede cambiar ya no es una opción muy útil para seguir adelante. Un clavo no saca otro clavo. Hay que sanar antes de involucrarse con otro, o le hacemos daño a esa tercera persona o nos hacemos más daño nosotros al final.
  5. Descansar un rato de las redes sociales: El mundo no necesita saber lo mal que estás o lo falsamente bien que estás. Se nota cuando alguien finge super felicidad. Esos juegos de que alguien le va a decir lo que yo estoy publicando es mejor dejarlos para los niños de bachillerato. Si te bloqueó o se le fue un like en una foto no quiere decir nada. Cada quien tiene su proceso de sanación y definitivamente es mejor vivirlo por separado y sin involucrar a los 600 amigos del Facebook. Lo cual me lleva al siguiente punto.
  6. El stalkeo: Yo en lo personal prefiero no saber nada nuevo por el tema de estar en rehab total por un tiempo. No quiero ver a su nueva pareja porque siempre va a estar mal: Si es más guapa que yo me va a golpear el ego. Si es menos agraciada que yo me va a afectar aún más porque me dejo “a mí, por eso” o “¿Qué tiene esa persona que no tenga yo?” Y si está sólo es peor aún que las 2 anteriores o sea, ¿qué puede doblegar más mi ego que pensar que alguien realmente prefirió estar SOLO a estar CONMIGO? Así que nada de lo que pueda ver va a estar bien. El stalkeo solo conseguirá herirme. Sin embargo hay gente que lo ve como exponerse a la realidad y de ese modo la digiere y supera el asunto más rápido. Supongo que cada cabeza es un mundo.
  7. 1 hora al día de boleros: En ese período de duelo a veces pasan días y semanas en las que uno se funde de tanto pensar y sentir y cree que nunca se volverá a estar bien y eso desgasta muchísimo. Así que creo que lo mejor es ponerse una hora al día en las que se va a dejar fluir todo ese caudal emocional, 1 hora en la que se vale todo (sin mantener contacto con el ex)  se vale llorar, gritar, hablar y hablar y hablar de lo que se siente con nuestros seres queridos pero con el fin de sanar, no de ser la víctima. En esa hora se pueden escribir cartas y quemarlas o imaginarse la conversación ideal con esa persona para perdonar o ser perdonados… ¡lo que sea! Pero el resto del día debe ser para tratar de vivir la vida normalmente, si llega un pensamiento doloroso o de ira, creo que se debe detener y “postergarlo” hasta esa hora de boleros.  Poco a poco y aunque parezca imposible se van extendiendo esos períodos en los que no se piensa en esa persona. Hasta que un día te dices a ti mismo “pasó todo el día y no me acordé de él”.
  8. No llames la atención de tu ex: Cuando uno está despechado cualquier tipo de atención por parte del ex es como droga para nuestra adicción. Somos capaces de manipular y fingir enfermedades o cosas descabelladas por 5 minutos de ser el centro de su vida otra vez. Así que prohibido dar lástima, prohibido hacer cosas para que nos odien o nos necesiten. No busques a sus amigos o familiares. Al final sólo estás perdiendo tu tiempo y energía. Esa persona no va a volver si no lo desea. Y eso está bien. Que triste que vuelvan con uno por lástima o por dependencia. El amor debe ser sano y en libertad, no obligado.
  9. Respira: En serio, todo, absolutamente todo pasa, nadie se ha muerto de un despecho, en cambio sí hay gente que por un duelo mal vivido hace de su vida un desastre. Si tienes la mejor actitud, buscas apoyo de tus seres queridos y hasta de un terapeuta todo va a estar bien, en serio, no morirás solo o con 40 gatos porque nadie nunca te volverá a querer. Si te quieres, si entiendes que eres UN TODO perfecto y maravilloso y no una mitad que necesita a otra para ser feliz, encontrarás la felicidad y seguramente alguien querrá compartir su felicidad con la tuya. ¿Qué nunca vas a encontrar a alguien que te quiera como esa persona? Es cierto y ¡esa es la idea! Porque si como pareja se hubiesen querido bien no habrían terminado en primer lugar,  así que busca a alguien que te quiera bonito y a quien tu quieras sanamente y en libertad también. Es lo que merecemos todos. Descubre quien eres y ámate y ve preparando la mejor versión de ti mismo para que te conviertas en esa persona que quieres atraer a tu vida.

Todo va a estar bien. Todo ya está bien.

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