domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Qué lugar damos a nuestra profesión?



Esta semana he estado practicando ejercicios para ROMPER PATRONES de conducta que bloquean mi crecimiento personal y aunque me tambalean un poco por las sombras de mi misma que me muestran, el estar tan ATENTA, OBSERVANDO mis emociones me ha hecho ver muchas cosas.

Ayer por ejemplo, un cliente me dijo que le había encantado mi trabajo. Que le parecía increíble lo que podía hacer. Respondí un “gracias *carita feliz*” como siempre… pero esta vez logré ver algo que me dejó impresionada y sorprendida: NO LE CREIA. Cuando me lo dijo mis pensamientos rápidos y silenciosos iban por la siguiente tónica: “se ve que no sabe mucho de diseño” “¿Será que le estoy cobrando mucho?””¿Será que le estoy cobrando poco?” ”No lo dice en serio, lo dice porque lo saqué de un apuro” ”Pude haberlo hecho mejor” fue impactante oír mis inseguridades. Luego comencé a indagar y me pasa lo mismo en muchos otros aspectos de la vida, cuando alguien dice algo bonito de mí o a la hora de colocar precio a mi trabajo y así...

Hoy en día no me considero una persona insegura ni con baja autoestima pero aún así al estar DESPIERTA sé que todavía me falta MUCHO camino por recorrer.

Según el Feng Shui es importante colocar los títulos o nombres de nuestra empresa en un sitio iluminado y apuntando al norte. Pero más allá del Feng Shui creo que se trata de sentido común. Si tengo mi título engavetado, tirado por ahí como si no valiera nada quizá así veo mi carrera o mi trabajo: como si no valiera. Las cosas de las que estamos orgullosos las mostramos y LAS HONRAMOS. No se trata de ir por la vida creyendo que un título nos hace mejores o de restregar nuestros logros a todos. Pero creo que es un buen ejercicio darle un lugar DIGNO a eso que simboliza un logro, después de todo, eso representó una inversión de energía, tiempo y dinero. Así que decidí enmarcar mis títulos y aquello que simboliza a dónde quiero llegar. Invertí tiempo y dinero haciendo eso. Creo que es un buen paso para estar orgullosa de mis logros y de mi carrera y para creer en mí. Si yo misma no creo en mí nadie lo hará. De nada vale que le pida a Dios y al universo oportunidades maravillosas si no creo que las merezca. Hay que trabajar el sentimiento de valía y de merecimiento desde adentro. Nadie puede hacerlo por nosotros.


Namasté

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