sábado, 31 de enero de 2015

2015 UN AÑO DE AMOR PROPIO RADICAL




Vale, vale, ya se que enero acabó como para estar posteando promesas de año nuevo, sin embargo, tengo a mi favor que ya las digerí un poco más y no serán esas metas impulsivas producto de atragantarse las 12 uvas con las 12 campanadas o de autoengaño tipo “este año seguro que voy a aprender 5 idiomas y me va a quedar ese bluejean talla 0 que usaba en el colegio”.


Este 2015 he decidido mis metas basándome en un solo principio:  Amor propio y además será radical, nada de medias tintas. Dios nos dice amad a otros como a vosotros mismos así que el principio es simple si me amo bien, tengo mucho amor del bueno para dar y el mundo será un lugar un poco más feliz. Uy, puede sonar un poco ambicioso y egoísta pero la verdad es que no lo es:

  1. Trata tu cuerpo como si te amaras: Alguien que ama su cuerpo es amable con él. Hace lo posible por tener un estilo de vida saludable. Alguien que ama sus órganos no pone sus pulmones negros de nicotina, abarrota su hígado con litros y litros de alcohol ni tapa sus arterias con grasas trans. Alguien que ama su cuerpo consume comida que haya sido hecha con amor y no basura de comida rápida. Alguien que ama su cuerpo no permite que cualquiera lo toque o lo bese. Alguien que ama su cuerpo usa protector solar evita el cáncer y no posterga las visitas al médico.
  2. Habla(te) como si te amaras: Cuida tus palabras. Alguien que constantemente se flagela el autoestima con “no soy suficiente” “es que lo malo siempre me pasa a mí” “soy una idiota/perra/pendeja” “la vida/todo es una mierda” “si yo fuera o tuviera tal cosa sí podría ser feliz” no es alguien que parezca amarse mucho.  Habla de ideas, de cosas bonitas, mejora tu actitud. Haz lo posible por no juzgar o criticar a otros: CUANDO JUZGAS A OTROS NO LOS DEFINES A ELLOS, TE ESTÁS DEFINIENDO A TI MISMO.
  3. Oye(te) como si te amaras: Créete y acepta los halagos. Es increíble como desechamos rápidamente cuando nos dicen que somos inteligentes o eficientes o guapos y en cambio sí le creemos a la gente cuando nos dicen cosas poco amables u “honestas” (crueles). Deja de preocuparte por la opinión de otros. Pasa un día sin insultarte, es un ejercicio super difícil y revelador. Está bien que nos hagamos críticas constructivas para ser mejores pero no está bien sabotearte la felicidad todo el tiempo.
  4. Piensa en algo que haría tu vida más simple y ¡hazlo!: Puede ser cualquier cosa desde contratar alguien que ayude en la casa pasando por bajar esa app para ordenar las finanzas o decir “no” más seguido. Te lo mereces.
  5. Di la frase “tenemos que hablar” y no postergues más esa conversación pendiente: Lo has estado acumulando por mucho tiempo y esa carga tiene su precio. Respira profundo y dí la verdad. Se amable pero honesto. El momento llegó. Dilo, suéltalo y sigue tu vida con menos peso.
  6. Pide ayuda: Ámate y acepta la ayuda de otros. Te sorprenderás como el admitir que eres vulnerable te conecta conotros.
  7. Respétate 100%: Y no aceptes menos de los demás.
  8. Vístete para ti mismo: Usa ropa que te guste y no para atraer a una pareja o demostrar algo. Invierte en ropa interior costosa aunque nadie la vea. Si trabajas en casa no estés en pijama ¡incluso estrena algo!
  9. Busca tiempo para ti: Aunque tu agenda esté demasiado ocupada o tu familia te necesite 24/7 mereces un espacio para ti. Hazte un masaje o ve a la peluquería, tomate un buen vino sola y lee ese libro que tienes pendiente desde hace meses. Apaga el celular por 2 horas.
  10. Expresa amor de todas las formas posibles: Dile a tu familia y amigos que los amas. Di GRACIAS y siéntelo cuando lo digas. Sonríele a extraños. Abraza a la gente y quédate esos 3 segundos de más que hacen que no sea un abrazo normal sino uno especial. Se detallista. Invítale un café a un desconocido. Recuerda los cumpleaños. Haz algún tipo de voluntariado, entrega tu tiempo, dinero, influencia o voz por una buena causa. Entre más amor des más amor crecerá dentro de ti y más amor recibirás de vuelta. Lo certifico.
  11. Ten relaciones como si te amaras: Alguien que se ama está rodeado de personas positivas, que hacen cosas buenas, que sacan lo mejor de ti. Alguien que se ama no tiene relaciones tóxicas o está con gente que le hace daño físico o emocional. Alguien que se ama entiende que si no puede alejarse de personas que le hacen daño puede buscar ayuda para hacerlo. Los pesimistas, trágicos, victimas y victimarios succionan la energía. Estar con gente “de la buena” hace que recuerdes que la humanidad puede ser hermosa.
  12. Alimenta tu espíritu como si te amaras: Alguien que se ama busca a dios (si eres agnóstico o ateo este punto no aplica), medita, Alguien que se ama consume libros, películas, cultura BUENA. ¿Ver videos de torturas, secuestros, violencia, pornografía suma a tu espíritu? No se trata de ver videos de cachorritos felices todo el día pero si de seleccionar CON AMOR el material con que te vas a alimentar. Así como existe comida basura existen mensajes basura o religiones que corrompen y que no quieres dentro de ti. Reconoce que eres un milagro. Protege tu templo. Reconéctate con tu espíritu algunos lo hacen rezando otros bailando otros yendo a la iglesia. Consigue tu modo y conviértelo en prioridad.
  13. Entiende que mereces amor: De ti mismo y de otros.
  14. Perdónate: Sí, ya pasó. Deja ir. Es hora.


Ámate: Simplemente eso. En cualquier circunstancia de la vida ámate. Cuando tengas una decisión difícil toma la que tomaría una persona que se ama. Trátate como tratarías a tu hijo. ¿tienes la pareja/el trabajo/la vida que te gustaría para tu hijo? Si la respuesta es no entonces déjala. No mereces menos. Eres un ser perfecto y hermoso y SIEMPRE serás suficiente CRÉETELO. Nos aman como nos amamos.


Namasté,

jueves, 15 de enero de 2015

Mi vida en 23kgr: Qué empacar -y qué no- cuando te mudas a otro país.


Después de decir en voz alta la frase “Me quiero ir” hasta hacerlo hay un laaaaaaaargo trecho de decisiones,  acciones, renuncias, papeles, dinero, más papeles, incertidumbre, emociones encontradas y en subibaja y revueltas… hasta que finalmente llega el día en que debes hacer tu maleta y ves ese pequeño espacio y miras toda tu vida y te preguntas ¿cómo voy a reducir mi vida a 23kgr?
La regla de oro: Si dudas sobre meter algo, no lo lleves. Pero más allá de eso creo que hay cosas que definitivamente debes llevar en esa maleta porque van a facilitar tu vida y van a hacer tu proceso de adaptación mucho más amable y hay otras que es mejor dejarlas porque pesan demasiado y son totalmente inútiles.
1.    Una mente abierta: Es lo primero que debes meter. Deja tus prejuicios (y el sarcasmo) en casa, el estilo de vida en otros países será distinto al tuyo punto. Escucha las opiniones de los demás así no estés de acuerdo, es arrogante pensar que sólo tú tienes la razón. Practica la empatía. Haz muchas preguntas. Te sorprenderás de todo lo que vas a aprender de otra cultura.

2.   Miedo: No lo empaques. Pesa demasiado y es inútil. El miedo en si mismo no va a ayudarte a resolver una situación que pueda ocurrir. El 99% de las preocupaciones y escenarios dramáticos que tenemos en nuestra cabeza no llegan a la realidad nunca. Mantén tus sentidos alerta -sobretodo el sentido común-  y todo estará bien. Confía en tus decisiones y en la experiencia que llevas. Serás capaz de solventar cualquier situación que pueda presentarse.

3.    Expectativas: Ocupan mucho espacio y no vale la pena llevarlas. Espera siempre lo mejor y ve preparado para lo peor, pero hasta ahí. Idealizar algo y que luego no se cumpla conlleva al dolor de la frustración. Preocuparte por cosas que no han ocurrido hará que  vivas con el estomago ardiendo en ansiedad. Ve viviendo momento a momento. Planea lo básico pero deja que el universo determine el resto.

4.    Paciencia: Lleva muuuuucha, espárcela en la ropa que te pondrás todos los días, ponla en la crema humectante desde el día que bajes al aeropuerto en tu misma ciudad de origen. Hay cosas que simplemente no se pueden controlar. La vida es muy corta para estar angustiado y molesto todo el tiempo. Cambia lo que puedas cambiar y acepta lo que no. Respira profundamente y piensa que podría ser peor.

5.    Lleva muchos SÍ: No ocupan mucho espacio y puedes aprovecharlos al máximo en tu adaptación. Ve dispuesto a ser impulsivo y a decir sí cuando gente al azar te invite a conocer a su familia, probar una nueva actividad o explorar algún lugar. Acepta la amabilidad de los desconocidos (siempre con sentido común) verás que esas experiencias se convertirán en tus mejores historias y puedes comenzar a hacer grandes amigos y a construir así tu red de contactos.

6.    Sistema de soporte flexible: En tu país de origen tenias a tu familia y a tu circulo de amigos amoroso y maravilloso ya construido como sistema de soporte y ahora tendrás que comenzar desde 0. Esto es algo vital para todos los seres humanos en especial los inmigrantes, lo importante es que no te cierres a estar solamente con venezolanos, ellos son muy valiosos porque además de tener la cercanía cultural ya tienen la experiencia y entienden por todo lo que estás pasando pero si realmente deseas adaptarte a una nueva sociedad ábrete a ella y busca amistades EN ella. Si tienes problemas con una sociedad cerrada quizá es tu lenguaje corporal, comienza con una simple sonrisa y di “hola” es el mejor consejo de viajes que me han dado en la vida y la forma más rápida de hacer amigos. No puedes esperar que nadie llegue a ti con una sonrisa gigante. Es tu trabajo acercarte porque tú eres el invitado.

7.    Amor por tu cuerpo: No lo vayas a olvidar. Trata bien a tu cuerpo. Lo estarás sometiendo a cambios de temperatura, presión, altura, horario, distinto ph en el agua y mil cambios más, además al principio mientras entras en rutina (o aún tienes cadivi de turista) vas a comer bastante fuera. Evita comer mucha comida chatarra y trata de mantener alguna rutina de ejercicios, la ansiedad por todos los cambios, el no dormir bien puede hacer que sufras variaciones bruscas de peso o si eres mujer que tu menstruación sea la locura de irregular. Se amable con tu cuerpo, duerme bien, usa protector solar, mantente hidratado y lleva una dieta saludable. Cuida tu cuerpo, si no estás saludable no vas a poder comenzar la nueva vida que deseas.

8.    Traje para sumergirte: Ve preparado para sumergirte en serio, no veas tu nueva ciudad como una pecera, se protagonista y no espectador. Baja la velocidad, averigua dónde comen los locales, dónde hacen la compra, qué comen, prefiere lo local y lo orgánico, evita las franquicias, habla con los del abasto, oye sus programas de radio y sus noticieros, lee su periódico, no tengas miedo de comer en la calle, explora, piérdete en la ciudad, al principio usa tus pies en lugar del sistema de transporte para que te ubiques y estés en contacto con todo. Observa la gente, los colores, los olores, determina el ritmo de la ciudad, los sonidos, si puedes, siéntate en un parque sólo a observar y a aprender, aunque hablen español te darás cuenta que es otro idioma, nota la interacción entre las personas, sé parte de ellas.

9.    Nostalgia: No metas demasiada, sólo un poco para que te des permiso cuando te sientas “homesick” (en español no existe una palabra que describa así de bien el sentimiento), está bien que lo reconozcas, que extrañes el lugar en el que creciste y a la gente que amas que aún vive allí. Tomáte UNA HORA al día para ver fotos, llorar, conectarte, skypear, facekookear, leer las noticias de tu ex ciudad, oír boleros mientras abrazas un oso de peluche pero sólo eso, usa las otras 23 horas del día para vivir tu nueva vida con tu mente estando allí y no en tu ex hogar.

10.  Ríete de ti mismo: No queda otra, cuando vas a un sitio nuevo y no sabes cómo se hacen las cosas muchas veces harás el ridículo o te pasarán cosas absurdas. Cuando vivía en río de Janeiro la luz del baño tenía sensor de movimiento y se apagaba a los 30 segundos mientras te bañabas debías mover bruscamente una pierna o un brazo para que encendiera o quedabas en total oscuridad igual mientras estabas sentado en el WC. O el día que descubrí que si me lavaba el cabello en invierno no podía salir apurada de casa sin secarlo porque el frío craneal era doloroso, suena obvio pero en Caracas jamás había sentido algo parecido o cuando decidí en San Valentín llevar chocolates y corazones a todos mis compañeros de trabajo y pensaron masivamente que quería sexo con ellos porque eso no era costumbre allá. Jajajajajaja mientras escribo eso me sonrojo de la vergüenza ¿cómo no voy a reírme? era eso o lloraba y no volvía a salir nunca de casa. Al menos es una buena historia que contar. La vida es muy corta para tomarla tan en serio.

11. Agradecimiento: Jamás te va a sobrar. Los primeros meses en cualquier lugar nuevo serán estresantes. Es un hecho que la mayor parte de los humanos viven y mueren muy cerca del lugar donde nacieron sin conocer el resto del mundo. Si te mudas a otro país estarás experimentando algo maravilloso y único, será una montaña rusa emocional pero disfruta el paseo y agradécelo.
Creo que si tuviera que resumir esta lista a 2 cosas diría: Sé curioso y humilde. Recuerda que somos ciudadanos del mundo.

Buen Viaje,

jueves, 8 de enero de 2015

Tenemos que hablar: La vulnerabilidad nos conecta


"Tenemos que hablar" Que tu pareja o una figura de autoridad como tu jefe o un médico después de hacerte un chequeo te diga esta frase nos coloca inmediatamente en una posición incómoda y dispara miles de pensamientos y escenarios dramáticos en nuestra cabeza. Todos conocemos ese sentimiento. Todos hemos estado alguna vez allí.
Vulnerable: adj. Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente.
Sin embargo, creo que la carga emocional de la palabra VULNERABLE la convierte en algo que va más allá de un simple adjetivo… Estuve preguntando a muchas personas (gracias de corazón a todos los que compartieron conmigo sus sentimientos) y hubo respuestas muy, muy variadas:
Miedo a los cambios y a las sorpresas, que te vean sintiendo miedo o emociones, llorar en público, no ser lo suficientemente ricos, estar desnudos, perder el trabajo, no tener seguridad física, amar y no ser amados de vuelta, estar en el mar abierto o en las alturas, perder seres queridos, no tener seguridad económica, estar expuestos, quedarnos solos, estar a merced de grupos violentos, conspiraciones farmacéuticas, no haber ascendido lo suficiente, perder la habilidad para comunicarnos, no ser lo suficientemente delgados, para las madres sus hijos son su mayor vulnerabilidad…
Entonces creo que la vulnerabilidad se divide en 2 grandes grupos:
Miedo a que nos vean REALMENTE y Miedo a no tener el CONTROL.
Es verdad que nos protegemos porque nos han herido, nos han excluido, nos han avergonzado, decepcionado, abandonado o maltratado en el pasado y que son conductas o miedos “aprendidos” pero el problema viene cuando estos miedos nos paralizan o nos hacen ser infelices.
Porque resulta que en la vulnerabilidad también residen cosas hermosas como la creatividad, la gratitud, el sentido de pertenencia y el AMOR. Y no podemos cerrarnos selectivamente a un aspecto de la vulnerabilidad, es decir, yo no puedo AMAR profundamente sin MOSTRARME tal y como soy y sin EXPONERME a que me hieran. O yo no puedo AGRADECER algo sin antes admitir que lo NECESITABA o que lo aprecio y eso requiere humildad y vulnerabilidad.
Dice Brené Brown en el Poder de la Vulnerabilidad que durante su investigación descubrió que las personas infelices son aquellas que constantemente se están cuestionando si valen lo suficiente mientras que las más felices se sienten MERECEDORAS de amor y tienen un fuerte sentido de pertenencia. Las más felices creían que valían la pena y tenían el coraje de ser IMPERFECTAS y la suficiente compasión para ser amables con ellas primero y luego con otros. Ellos creían que lo que los hacía vulnerables los hacía hermosos.
Y es que es así, ser vulnerable nos conecta. En los momentos más tristes o solos de mí vida el admitirme vulnerable me consiguió la ayuda o el apoyo que necesitaba. Un texto en el que yo desnudo una parte de mi y muestro una debilidad y la comparto para crecer es un texto que puede despertar algo en alguien, que puede crear una conexión y una empatía porque quién me lee me percibe como un ser humano REAL. Si yo digo que mi miedo es no resultar lo suficientemente exitosa a mis casi 30 años por ejemplo, quizá alguien en mi misma situación se conecte y diga “no estoy solo, yo también me siento así” y pase algo, quizá yo nunca me entere del efecto dominó… En cambio un texto en el que no muestro esa “piel extra” que no suelo mostrar normalmente, quizá es un texto plano sin ninguna conexión que no me lleve a ninguna parte y con el que no voy a crecer.
Ser vulnerable es decir “Te amo” primero o invertir todo lo que se tiene en una relación sin saber si va a funcionar o no. Vivir con vulnerabilidad es ACEPTAR que no se tiene el control ni se pueden predecir las cosas y es respirar mientras se espera en el pasillo a que nos den los resultados de esa biopsia. El miedo en ese momento es inútil totalmente: tener miedo o no tenerlo no va a cambiar absolutamente en nada lo que va a ocurrir.
Entonces si al final, todos los seres humanos sin bloqueos emocionales nos sentimos vulnerables ¿por qué no conectarnos? Dejemos que nos vean, CREÁMONOS SUFICIENTES SIEMPRE y AMEMOS nuestras imperfecciones, los artistas que más nos conmueven son aquellos que se exponen en su arte, los niños nos dan grandes lecciones de gratitud y de cómo amar día a día y son los más sinceros y los que menos barreras se ponen, los grandes desafíos de la vida implican grandes riesgos, grandes sacrificios y por tanto grandes posibilidades de salir heridos pero si no lo intentamos no lograremos nada en esta vida. CREER EN DIOS ES SER VULNERABLE. AMAR es ser vulnerables.
Namasté,

Superar un duelo: Let Go and let God



Comenzó el 2015 y creo que mi cuerpo no se ha dado por enterado. En la mañana abro los ojos sin muchas ganas y veo maletas de las vacaciones de diciembre aún sin terminar de deshacer y recuerdo de forma confusa todo lo que pasó este fin de año.
La cosa fue así: el 25 de diciembre estaba con mis padres, mis hermanos y mis cuñados en la cima del Tepuy Roraima, en la cima del cielo pues (cabe acotar que en el camino me encontré con el gran Alfredo Autiero) el día 29 llegamos a Caracas y en la madrugada del 30 nos informan que mi nonna, madre de mi madre que vivía conmigo desde hace 20 años y estaba perfectamente sana, falleció en casa de mi tía en Tenerife. Sensación de aturdimiento, correr a hacer gestiones legales y búsqueda de pasajes, ¿pasajes en Venezuela un 30 de diciembre?, sensación de aturdimiento, avisar a amigos y familiares ¿o mejor no avisar para no arruinarles el año nuevo?. Mi novio que no vive en el país estaba acá y quería estar con él el mayor tiempo posible, misas, 3,2,1 ¿Feliz año nuevo? Responder llamadas, recibir abrazos, llorar, celebrar la vida como quería mi nonna, entender, no entender, mi novio se va, otras 2 de mis mejores amigas también se van a vivir a otro país, cada vez quedamos menos, mi hermana se va a vivir al Japón, ¿qué fecha me voy yo?, la van a cremar y la dejarán libre en el mar, ¿ella aún está de viaje? recoger y reorganizar cosas. Comenzar a trabajar, intentar comenzar a entrenar, extrañarla… Quiero arroparme y levantarme cuando pase el temblor.
Suspiro.




Sé que la muerte es de las pocas certezas que tenemos en la vida y que se agradece cuando esta llega sin largas enfermedades a las personas que tuvieron la dicha de tener una buena y larga vida. Pero para quienes perdemos un ser querido es un duro proceso de reajuste y de duelo aún si creemos que después de la muerte hay luz y que no es más que un nuevo comienzo.
La vida sigue y hay que buscar el modo de reenfocarse y sanar para poder continuar. Dicen que todas las respuestas se encuentran dentro de nosotros mismos así que revisé mi archivo personal de experiencias y aplicaré lo siguiente para ir sanando poco a poco y recomenzar este 2015 lista para afrontar todos los cambios que ya llegaron y cumplir mis metas:

Darse tiempo y permiso: Los duelos hay que vivirlos bien. No sufrir o que todo pase super rápido es negar el dolor y más adelante pagaremos las consecuencias de haber reprimido ese sentimiento. Los psiquiatras dicen que puede ser un proceso de 1 hasta 3 años. Darnos permiso para sentir, para no tener ganas de hacer nada, para readaptarnos a la pérdida, reconocer que somos vulnerables. Darse permiso para descansar, disfrutar y divertirse. Permitir sentirse bien, reír con los amigos, hacer bromas. Darse el derecho a buscar momentos para disfrutar, que además serán de gran ayuda para superar el dolor. Porque nuestro lugar está con los vivos y nuestro ser querido sólo desearía nuestra felicidad.

Nuestro duelo, nuestro modo: Todos los seres humanos somos distintos, y todo lo que hagamos va a estar bien. No es cierto eso de que el que más sufre es el que más amaba. Tirar o guardar las cosas del ser querido dependerá de cada quién. Hay que ser auténtico y no fingir emociones. No se puede juzgar el comportamiento de un doliente, cada quien es como es.

No automedicarnos: Es verdad que provoca tomarse un bote entero de sertralina para estar felices mágicamente o quizá algo para dormir y evadir la situación, pero eso no sanará nuestras heridas, debemos afrontar el proceso si queremos estar bien a largo plazo. Sin embargo podemos ayudarnos con flores de Bach; los médicos las reconocen como buenas aliadas. Una mezcla de Estrella de Belén-nogal-espino blanco suele ser útil, incluso en niños y mascotas.

Apoyarnos en otros: Dejar que nuestros amigos y familiares se acerquen, nos acompañen y nos ayuden en los quehaceres diarios es sano, tener quien nos escuche, buscar un terapeuta, hablar de lo sucedido y del muerto, desahogarnos, No sólo en el momento del funeral y los días posteriores al mismo, sino en forma periódica. Saber que se tiene siempre alguien cerca es algo hermoso que debemos permitirnos.

No tomar decisiones importantes: Mudarnos, vender inmuebles, terminar relaciones o tener un hijo son decisiones muy importantes que deben pensarse con claridad y mientras no hayamos superado el duelo seguramente no estaremos en nuestro momento más brillante. Podemos asesorarnos con un experto o postergar un poco la decisión.

Todo está bien: No hay lugar para arrepentimientos o culpas. Tenemos que tener la certeza que TODOS HACEMOS LO QUE PODEMOS CON LO QUE TENEMOS. Lo único que podemos cambiar es el AHORA. El pasado y el futuro no existen.  Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y va dejando señales en del camino que debemos seguir, las personas entran y salen de nuestras vidas EN EL TIEMPO JUSTO y debemos agradecer cuando están y cuando ya no están. Aceptar las cosas que ocurrieron y cómo lo hicieron.

Dejar ir: Escribir las cosas que sentimos que quedaron pendientes por decir, hablarlas en voz alta, seguir los rituales funerarios de nuestra cultura para ir poco a poco aceptando, cuando ya no podamos más colocarlo en manos de Dios, Hacer nuestros propios rituales de cierre de ciclo. Dejar ir no es dejar de amar: Es darnos la oportunidad de ser felices aún sin nuestro ser querido porque lo merecemos.

Prometernos que vamos a apartar nuestro ego y buscar ayuda si la necesitamos. Un duelo mal llevado por muchos años nos llevará a una vida infeliz para nosotros y para quien nos rodea.

Todo va a estar bien. Todo ya está bien.

Just Love.

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