jueves, 15 de enero de 2015

Mi vida en 23kgr: Qué empacar -y qué no- cuando te mudas a otro país.


Después de decir en voz alta la frase “Me quiero ir” hasta hacerlo hay un laaaaaaaargo trecho de decisiones,  acciones, renuncias, papeles, dinero, más papeles, incertidumbre, emociones encontradas y en subibaja y revueltas… hasta que finalmente llega el día en que debes hacer tu maleta y ves ese pequeño espacio y miras toda tu vida y te preguntas ¿cómo voy a reducir mi vida a 23kgr?
La regla de oro: Si dudas sobre meter algo, no lo lleves. Pero más allá de eso creo que hay cosas que definitivamente debes llevar en esa maleta porque van a facilitar tu vida y van a hacer tu proceso de adaptación mucho más amable y hay otras que es mejor dejarlas porque pesan demasiado y son totalmente inútiles.
1.    Una mente abierta: Es lo primero que debes meter. Deja tus prejuicios (y el sarcasmo) en casa, el estilo de vida en otros países será distinto al tuyo punto. Escucha las opiniones de los demás así no estés de acuerdo, es arrogante pensar que sólo tú tienes la razón. Practica la empatía. Haz muchas preguntas. Te sorprenderás de todo lo que vas a aprender de otra cultura.

2.   Miedo: No lo empaques. Pesa demasiado y es inútil. El miedo en si mismo no va a ayudarte a resolver una situación que pueda ocurrir. El 99% de las preocupaciones y escenarios dramáticos que tenemos en nuestra cabeza no llegan a la realidad nunca. Mantén tus sentidos alerta -sobretodo el sentido común-  y todo estará bien. Confía en tus decisiones y en la experiencia que llevas. Serás capaz de solventar cualquier situación que pueda presentarse.

3.    Expectativas: Ocupan mucho espacio y no vale la pena llevarlas. Espera siempre lo mejor y ve preparado para lo peor, pero hasta ahí. Idealizar algo y que luego no se cumpla conlleva al dolor de la frustración. Preocuparte por cosas que no han ocurrido hará que  vivas con el estomago ardiendo en ansiedad. Ve viviendo momento a momento. Planea lo básico pero deja que el universo determine el resto.

4.    Paciencia: Lleva muuuuucha, espárcela en la ropa que te pondrás todos los días, ponla en la crema humectante desde el día que bajes al aeropuerto en tu misma ciudad de origen. Hay cosas que simplemente no se pueden controlar. La vida es muy corta para estar angustiado y molesto todo el tiempo. Cambia lo que puedas cambiar y acepta lo que no. Respira profundamente y piensa que podría ser peor.

5.    Lleva muchos SÍ: No ocupan mucho espacio y puedes aprovecharlos al máximo en tu adaptación. Ve dispuesto a ser impulsivo y a decir sí cuando gente al azar te invite a conocer a su familia, probar una nueva actividad o explorar algún lugar. Acepta la amabilidad de los desconocidos (siempre con sentido común) verás que esas experiencias se convertirán en tus mejores historias y puedes comenzar a hacer grandes amigos y a construir así tu red de contactos.

6.    Sistema de soporte flexible: En tu país de origen tenias a tu familia y a tu circulo de amigos amoroso y maravilloso ya construido como sistema de soporte y ahora tendrás que comenzar desde 0. Esto es algo vital para todos los seres humanos en especial los inmigrantes, lo importante es que no te cierres a estar solamente con venezolanos, ellos son muy valiosos porque además de tener la cercanía cultural ya tienen la experiencia y entienden por todo lo que estás pasando pero si realmente deseas adaptarte a una nueva sociedad ábrete a ella y busca amistades EN ella. Si tienes problemas con una sociedad cerrada quizá es tu lenguaje corporal, comienza con una simple sonrisa y di “hola” es el mejor consejo de viajes que me han dado en la vida y la forma más rápida de hacer amigos. No puedes esperar que nadie llegue a ti con una sonrisa gigante. Es tu trabajo acercarte porque tú eres el invitado.

7.    Amor por tu cuerpo: No lo vayas a olvidar. Trata bien a tu cuerpo. Lo estarás sometiendo a cambios de temperatura, presión, altura, horario, distinto ph en el agua y mil cambios más, además al principio mientras entras en rutina (o aún tienes cadivi de turista) vas a comer bastante fuera. Evita comer mucha comida chatarra y trata de mantener alguna rutina de ejercicios, la ansiedad por todos los cambios, el no dormir bien puede hacer que sufras variaciones bruscas de peso o si eres mujer que tu menstruación sea la locura de irregular. Se amable con tu cuerpo, duerme bien, usa protector solar, mantente hidratado y lleva una dieta saludable. Cuida tu cuerpo, si no estás saludable no vas a poder comenzar la nueva vida que deseas.

8.    Traje para sumergirte: Ve preparado para sumergirte en serio, no veas tu nueva ciudad como una pecera, se protagonista y no espectador. Baja la velocidad, averigua dónde comen los locales, dónde hacen la compra, qué comen, prefiere lo local y lo orgánico, evita las franquicias, habla con los del abasto, oye sus programas de radio y sus noticieros, lee su periódico, no tengas miedo de comer en la calle, explora, piérdete en la ciudad, al principio usa tus pies en lugar del sistema de transporte para que te ubiques y estés en contacto con todo. Observa la gente, los colores, los olores, determina el ritmo de la ciudad, los sonidos, si puedes, siéntate en un parque sólo a observar y a aprender, aunque hablen español te darás cuenta que es otro idioma, nota la interacción entre las personas, sé parte de ellas.

9.    Nostalgia: No metas demasiada, sólo un poco para que te des permiso cuando te sientas “homesick” (en español no existe una palabra que describa así de bien el sentimiento), está bien que lo reconozcas, que extrañes el lugar en el que creciste y a la gente que amas que aún vive allí. Tomáte UNA HORA al día para ver fotos, llorar, conectarte, skypear, facekookear, leer las noticias de tu ex ciudad, oír boleros mientras abrazas un oso de peluche pero sólo eso, usa las otras 23 horas del día para vivir tu nueva vida con tu mente estando allí y no en tu ex hogar.

10.  Ríete de ti mismo: No queda otra, cuando vas a un sitio nuevo y no sabes cómo se hacen las cosas muchas veces harás el ridículo o te pasarán cosas absurdas. Cuando vivía en río de Janeiro la luz del baño tenía sensor de movimiento y se apagaba a los 30 segundos mientras te bañabas debías mover bruscamente una pierna o un brazo para que encendiera o quedabas en total oscuridad igual mientras estabas sentado en el WC. O el día que descubrí que si me lavaba el cabello en invierno no podía salir apurada de casa sin secarlo porque el frío craneal era doloroso, suena obvio pero en Caracas jamás había sentido algo parecido o cuando decidí en San Valentín llevar chocolates y corazones a todos mis compañeros de trabajo y pensaron masivamente que quería sexo con ellos porque eso no era costumbre allá. Jajajajajaja mientras escribo eso me sonrojo de la vergüenza ¿cómo no voy a reírme? era eso o lloraba y no volvía a salir nunca de casa. Al menos es una buena historia que contar. La vida es muy corta para tomarla tan en serio.

11. Agradecimiento: Jamás te va a sobrar. Los primeros meses en cualquier lugar nuevo serán estresantes. Es un hecho que la mayor parte de los humanos viven y mueren muy cerca del lugar donde nacieron sin conocer el resto del mundo. Si te mudas a otro país estarás experimentando algo maravilloso y único, será una montaña rusa emocional pero disfruta el paseo y agradécelo.
Creo que si tuviera que resumir esta lista a 2 cosas diría: Sé curioso y humilde. Recuerda que somos ciudadanos del mundo.

Buen Viaje,

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