domingo, 3 de mayo de 2015

El Renacer de Natalia

La conocí hace 2 años. Me encontraba junto a mi familia en una tranquila cena cuando ella llegó de pronto, impetuosa, llena de energía a colocar Juan Luis Guerra en el equipo de sonido sin preguntarnos. Comenzó a bailar y a seguir bebiendo. Venía de una fiesta y quería continuarla. No hubo protocolo, solo sonrisas y brindis. No miento, a todos nos impactó lo hermosa que era. Tenía un noseque. Un rostro difícil de olvidar y una personalidad chispeante, exótica. Acababa de volver a Colombia tras vivir muchos años en Londres. Era la hijastra del primo de mi madre: Natalia Ponce de León.

Meses después en Marzo de 2014 mientras escuchaba desde mi ventana sonidos de guerra producto de tensos enfrentamientos entre la sociedad civil y fuerzas policiales del gobierno venezolano, vi en twitter una noticia que cortó mi respiración (aún más). Un conocido obsesionado con Natalia fue hasta su hogar en Bogotá con un litro de mezcla de ácido sulfúrico y pegamento y lo arrojó a su cara y cuerpo ocasionándole  graves quemaduras en el 40% de su piel. Borrando para siempre su rostro.

  
La vida de Natalia de 33 años y la de su familia había cambiado dolorosamente de rumbo.

“El químico seguía avanzando, de hecho suele ser más agresivo 12 horas después. Las quemaduras eran muy profundas. Las heridas más graves empezaron a ponerse blancas. No le quedó ningún pedazo de piel en la cara. Todo era músculo y grasa.” Así lo describió el médico cirujano que la recibió en la emergencia del hospital Simón Bolívar.

Los momentos que siguieron no fueron más fáciles. “Si me quedo ciega no sigo, no puedo. Me suicido” En el hospital le pusieron chorros directos de agua durante horas para lavarle los ojos. Fue un milagro que se salvaran.  10 días en terapia intensiva. Su madre July quién sufre de una fuerte enfermedad pulmonar también había sido ingresada por el impacto de ver a su hija en ese estado. Se descompensó.

“Eres el ser más importante en mi vida y sé que de esta vamos a salir. Tú también debes estar muy fuerte para darnos la mano las dos y sanarnos. Te amo má. Me siento orgullosa de ser la hija de la guerrera que eres y me has enseñado a serlo”.

Se ha sometido a más de 15 cirugías. El camino apenas comienza.

 “Solo recuerdo que había días en los que quería morirme. Descubrí que soy muy fuerte. Nunca creí que resistiera tanto dolor”.

El agresor aún no ha tenido juicio y su máxima pena solo podrá ser de 30 años de cárcel aún cuando hay videos que lo muestran cometiendo su malintencionado crimen.

Natalia inició un camino distinto. Ahora es líder de las víctimas de este tipo de ataques.
 “Estoy hecha para hacer algo grande y lo estoy haciendo. La vida me da la oportunidad de acabar esto, que no puede seguir pasando”.

 “Este tipo de hechos no pueden quedar en la impunidad. Deben endurecer las penas en cárcel contra estas personas que utilizan estas sustancias para destruir vidas”

#NataliaValiente es el hashtag. Su caso conmovió a toda Colombia y a medios del exterior.  Muy pocos sabíamos que Colombia es la 3era nación con mayor número de ataques de este tipo. Después de Paquistán y Bangladesh.

La periodista Martha Soto ha escrito un libro con las confesiones de Natalia El renacer de Natalia Ponce. Hicieron la presentación luego de un año de recuperación donde mostró su nuevo rostro en una rueda prensa abierta e internacional.  Con una máscara de silicona para protegerse porque aún está en tratamiento, dio la cara para decir que sigue viva y que está dispuesta a luchar por ella y por todas las mujeres atacadas.

“Físicamente y espiritualmente soy una persona nueva. Es una muerte en vida”.

Durante más de una hora Natalia respondió preguntas sobre su recuperación y su nueva vida. Incluso le dijeron que si había perdonado al agresor:

 “Pienso que no es de perdonar sino de curarse el alma uno mismo. No sentir odio ni resentimiento porque eso acaba cualquier alma. Lo más importante es pensar en mis proyectos y no en el tipo que me hizo esto”.

“El objetivo es que todas las víctimas atacadas por ácido reciban lo que yo he recibido. Porque se puede salir de esto si uno tiene el apoyo y la ayuda del sistema de salud y la familia. Teniendo en cuenta que se han presentado nuevos ataques  y no se debe esperar pasivamente que vuelva a ocurrir”.

Cuando ocurrió  su ataque, Colombia y el mundo se levantaron para reprochar este tipo de hechos lo cual presionó a las autoridades para que se comprometieran a realizar acciones para evitar la ocurrencia de este delito. Pero se requería mayor organización. Por eso se crea la Fundación Natalia Ponce de León.

Los logros ya se están haciendo tangibles.  A través de la fundación el 29 de abril, se logró que no se archivara por falta de estudio el proyecto de ley 016 de 2014 que busca no solo prevenir la ocurrencia de hechos de barbarie como los ataques con ácido y sustancias similares sino ojalá erradicar de Colombia este tipo de conductas aberrantes. El 5 de mayo se estudiará.

 “Hay que luchar, seguir adelante y no mirar atrás. Hay que vivir cada día como si fuera el último porque en cuestión de segundos la vida te cambia completamente”.


Mi eterna admiración y respetos Natalia.  


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