domingo, 28 de agosto de 2016

We are too young for this shit

Eran las casi las 4 de la mañana y mi teléfono sonó. Era ella. No saludó, a esa hora es mejor ir al grano. –¿Puedes venir a buscarme?. –¿Dónde estás?... Sí, ya voy para allá.

Salir a las 4 de la mañana en Caracas es un riesgo, puede ser una ciudad violenta y peligrosa. Pero tenía que hacerlo, ella necesitaba ayuda. La vi allí sola en la plaza, tenía puesta una falda blanca. Se veía tan vulnerable. Yo quería golpearla. Estaba tan molesta con ella… cómo podía ser tan bruta y exponerse de ese modo. Esa fue la gota que derramó el vaso.  Habíamos sido amigas durante casi 20 años. Habíamos pasado por taaaaanto. En algún punto todo se desvirtuó y se volvió tóxico, estábamos envueltas en un círculo autodestructivo. Ella me había traicionado y yo me vengué. Fingimos perdonarnos y allí estábamos en una relación casi surrealista hasta era incómodo estar juntas pero por alguna razón no dejábamos de vernos.


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