domingo, 28 de agosto de 2016

We are too young for this shit

Eran las casi las 4 de la mañana y mi teléfono sonó. Era ella. No saludó, a esa hora es mejor ir al grano. –¿Puedes venir a buscarme?. –¿Dónde estás?... Sí, ya voy para allá.

Salir a las 4 de la mañana en Caracas es un riesgo, puede ser una ciudad violenta y peligrosa. Pero tenía que hacerlo, ella necesitaba ayuda. La vi allí sola en la plaza, tenía puesta una falda blanca. Se veía tan vulnerable. Yo quería golpearla. Estaba tan molesta con ella… cómo podía ser tan bruta y exponerse de ese modo. Esa fue la gota que derramó el vaso.  Habíamos sido amigas durante casi 20 años. Habíamos pasado por taaaaanto. En algún punto todo se desvirtuó y se volvió tóxico, estábamos envueltas en un círculo autodestructivo. Ella me había traicionado y yo me vengué. Fingimos perdonarnos y allí estábamos en una relación casi surrealista hasta era incómodo estar juntas pero por alguna razón no dejábamos de vernos.




-¿Estás bien? - Le pregunté casi gritándole. Ella alcanzó a murmurar que sí y se puso a llorar en el asiento del carro. Estaba medio borracha.

A la mañana siguiente me lo contó: Estaba en un bar y le pareció buena idea escribirle a un tipo que apenas conocía. Fue hasta su casa. Después de que lo hicieron de forma apurada el sujeto le dijo que por favor se fuera porque su novia estaba por llegar. Ella salió de allí sin dinero para un taxi y caminó hasta la plaza desde donde me llamó.

-¿Marica pero qué coño estás haciendo con tu vida? ¿Por qué te haces esto?

-No vengas con lecciones moralistas. Antes de juzgarme mírate en un espejo. Me dijo sin poder mirarme a los ojos.

-¿Sabes qué? No puedo más… No se cual es tu empeño en alejar a todas las personas que te quieren. No puedo estar más para ti. No puedo prestarte más dinero. No puedo perdonarte por lo que me hiciste. No puedo permitir que me uses más. No puedo usarte más. Me harté de mentirnos. No quiero ver cómo te expones y cómo haces que yo me exponga a estas putas situaciones. Somos demasiado jóvenes para esta mierda. Esto no es sano, bajo ningún concepto puede serlo.

-Eres una maldita egoísta. Mi papá se está muriendo y tu decides decirme esto justo ahora…

Después de esa discusión creo que solo la vi una vez más… Yo comencé otro camino. Empecé terapia y poco a poco decidí que yo merecía una vida mejor que la que llevaba en ese momento. Con un montón de altos y bajos comencé a ver la luz al final de esa etapa de oscuridad que había vivido. No solo por ella sino por lo estancada que me sentía en todos los aspectos de mi vida.

Porque sí, todos tenemos esos momento en que nos hacemos conscientes del fondo en el que estamos y nos decimos que somos muy jóvenes para esta mierda, lecciones que nos vienen un martes cualquiera en la tarde y que escapan de nuestro control: Un accidente, una muerte inesperada, un secuestro, un terremoto, un incendio, un divorcio, suicidios, un médico que nos da una mala noticia, un robo, un despido, cuando se llevan a un ser querido a la cárcel, ver a nuestros padres llorar… momentos que nos parten el alma, momentos que nos roban la inocencia, nos fuerzan a crecer y nos obligan a tener una nueva perspectiva de la vida.

Pero también hay otro tipo de esos momentos de mierda… Esos que elegimos nosotros quizá no de forma consciente, algo así como cuando el protagonista de una película está en el suelo sangrando y con un arma apuntándole el rostro y la escena se pone en pausa y comienza el flashback con narrador incluido a contarnos dónde comenzó todo y cuál fue la serie de malas decisiones que lo llevaron a ese punto de quiebre. Somos muy jóvenes (y siempre lo seremos) para envolvernos en relaciones tóxicas, en drogas, en decadencia, en violencia, en intentos de suicidios, en adicciones… Somos muy jóvenes para mantenernos en relaciones y en trabajos de mierda solo por miedo. Somos muy jóvenes para vivir preocupándonos por lo que piensen los demás; somos muy jóvenes para tener miedo a amar, somos muy jóvenes para tener miedo a amarnos. Somos muy jóvenes para no respetarnos y definitivamente somos muy jóvenes para vivir tan tristes y desconectados.

Merecemos ser libres y felices en todos los aspectos de nuestras vidas. Merecemos luz. Merecemos sentirnos plenos.

Si estas leyendo esto y te sientes identificado en algún punto, créeme puedes salir de esto. No estás solo. No estás roto. Alguien te ama tanto que estaría dispuesto a dar su vida por ti. Alguien puede ayudarte. Puedes cambiar tu vida. Puedes ser feliz. Te lo juro. Ve a terapia. Pide ayuda. Escríbeme. Todo va a estar bien. Todo ya está bien.



Que todas tus relaciones sanen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 photo tw_1.jpg  photo fb_1.jpg  photo ins_1.jpg  photo yt.jpg